Cambio climático

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“Produce una inmensa tristeza pensar que la naturaleza habla mientras el género humano no escucha”.

Víctor Hugo, 1840

Suele confundirse cambio climático con calentamiento global, sin embargo existen ciertas diferencias, así, “cambio climático” incluye el calentamiento global y los efectos secundarios, tales como derretimiento de los glaciares, tormentas y lluvias severas, sequías, etc., en tanto que “Calentamiento global” se refiere específicamente al aumento de la temperatura de la superficie de la Tierra. Analógicamente,  el calentamiento del planeta es lo que al cuerpo humano es una fiebre (calentura), la fiebre en el cuerpo humano, no es la enfermedad sino el síntoma de un padecimiento mayor que puede ubicarse en la garganta, los pulmones, los bronquios etc., que se manifiestan  a través de síntomas  como tos, lloriqueos, alteración en el color de la piel, los ojos,  etc.

En el caso del cuerpo terrestre, la enfermedad se manifiesta por medio de  huracanes, tormentas, derretimiento de glaciares, sequías, lluvia ácida, calentamiento de los océanos, etc.

En otras palabras, la causa del cambio climático es el calentamiento global, es decir, el aumento de la temperatura del planeta, mismo que es provocado principalmente por las emisiones de gases de efecto invernadero, como consecuencia de las actividades de los seres humanos y que actualmente están provocando cambios en el clima en todo el mundo. Especialistas del tema han indicado desde hace casi medio siglo que, para que la humanidad y todas las demás formas de vida existentes en el planeta puedan albergar una esperanza real de vida a futuro, se debe mantener la temperatura global por  debajo de C.

El Banco Mundial en un informe del año 2012  en relación al cambio climático indicó que “avanzamos hacia un incremento del C. de la temperatura del planeta antes que termine el siglo”, en tanto que otras instituciones especializadas sobre la temática, advierten a las empresas de que vamos directos hacia un calentamiento de 4 o incluso C.,  un calentamiento de esta magnitud provocaría la desintegración de grandes extensiones de la capa de hielo de la Antártida, lo que a su vez aumentaría el nivel de los océanos hasta 2 metros para finales del año 2100 y de unos cuantos metros adicionales para los siglos siguientes, esto afectaría a continentes enteros y provocaría el hundimiento de grandes extensiones de tierra así como la muerte gradual de bosques a gran escala y consecuentemente la muerte de miles, quizá millones de especies de seres vivos, el calentamiento de los océanos acabaría con la vida marina.

Por otro lado, el aumento del nivel de los océanos sumergiría bajo las aguas varias islas así como numerosas zonas costeras desde Ecuador y Brasil hasta los Países Bajos, buena parte de California, parte del sureste de  Asia, algunas de las grandes ciudades, como Boston, Nueva York, Los Ángeles, Vancouver, Londres, Bombay, Hong Kong o Shanghái correrían un alto riesgo de inundación.

Ciertamente que el devenir histórico de la formación del planeta, incluye glaciaciones al igual que temperaturas extremas, los cambios han sido drásticos y extremos, la Tierra se ha calentado y enfriado en varias ocasiones anteriores de forma natural, sin embargo estos cambios se han producido de manera lenta, necesitando incluso de millones de años, pero la soberbia del hombre actual que cree que el mundo comienza cuando él apareció, ha provocado que en tan solo 250 años todos los sistemas naturales que  sustentan todas las formas de vida, sufran un deterioro crítico caótico y extremadamente peligroso, lo que expone al planeta a transformaciones análogas de las eras geológicas que han ocurrido en los miles de millones de años anteriores.

Origen del calentamiento global

El Renacimiento, el positivismo cartesiano, y la Revolución Industrial (esta última iniciada en Inglaterra en la segunda mitad del siglo XVIII) trajo consigo la subyugación del planeta a los caprichos del hombre, que en un afán de posesión sin límites, se dedicó al despojo y consecuentemente de destrucción de su entorno,  la cultura de la producción y fabricación en serie, más la acción humana del compre y compre, así como la cultura del descarte, provoca necesariamente un desgaste en el planeta, que tarde o temprano desemboca en situaciones como el actual calentamiento global y cambio climático que ya está en el punto crítico.

En los tres artículos anteriores se ha hecho énfasis en las causas de este cambio caótico y peligroso al que se somete la Tierra, por una parte, la destrucción de los bosques, lo que paralelamente disminuye la humedad, la lluvia, el agua dulce, etc., que a su vez provoca la disminución de la producción de los insumos necesarios para alimentar a la población, por otra parte el aumento descontrolado de la población, misma que hasta el presente suma ya más de 7 mil millones de personas y, finalmente la quema de combustibles fósiles que sumado a otras muchas formas de contaminación gasífera, provoca los males que la humanidad apenas comienza a experimentar y  que a futuro se visualiza catastrófico.

“Expertos negacionistas” del cambio climático, haciendo alarde de la mayor ignorancia, han propuesto algunas medidas para paliar de alguna forma el problema, por ejemplo, proponen como alternativa de solución, hacer uso de la energía nuclear así como de la geoingeniería, con la que se aspira revertir el calentamiento global, “tapando” parte de los rayos del sol que llegan a la Tierra o “fertilizando” los océanos para que atrapen más carbono, proyectos que no han sido probados y que son de elevados costos. En el primer caso, se pretende rociar la atmósfera con aerosoles de sulfato o azufre por medio de aviones diseñados especialmente para ese fin, o desde una manguera gigante suspendida en el aire mediante globos de helio, incluso se han hecho sugerencias que el proceso se realice por medio de cañones. Estos químicos en contacto con otros gases contenidos en la atmósfera, cumplirían el papel de un inmenso paraguas, cuyo efecto secundario sería convertir al planeta en un gran invernadero global artificial de efectos insospechados. Consecuencia de todo esto El cielo azul sería cosa del pasado.

Si los humanos no cambiamos nuestra actual forma de ser y de actuar, si seguimos engullendo los recursos finitos de nuestro planeta y si seguimos despellejando a la Madre Tierra, estaremos cavando nuestra propia tumba.

Eduardo Tuyuc

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