Corrupción en las altas esferas

Prestamos en 24 horas

Parte II

Por ejemplo, ¿cuánto dinero tenía Otto Pérez Molina antes de ser presidente, y cuánto llegó a tener siendo ya presidente?

En el caso de la exvicepresidenta Roxana Baldetti,  informes de investigación periodística seria, del año 2015, proporcionaron datos en donde se aseguraba que la señora Baldetti, en la década de los noventa, tenía bienes por un valor de $10.000, y antes de que dejara el puesto, su peculio era de $60 millones, (sin el registro completo de bienes), posteriormente esta información fue borrada de la página en que se divulgó.

 Corrupción en las esferas medias/intermedias:

Valdría la pena tener datos de los diputados, gobernadores, alcaldes, y de todos los funcionarios de los distintos ministerios del Estado.

En grande o en pequeño la corrupción es un acto condenable, destruye al que proporciona y al que recibe y colateralmente destruye a la sociedad y al igual que el primer tipo de corrupción, APESTA,el gran problema es que paulatinamente, la misma sociedad se va acostumbrando a esta pestilencia, y poco a poco se la va tomando como una situación muy normal, al extremo de que se institucionaliza y muchos trámites  o gestiones no se pueden realizar sin la consabida condición de los funcionarios de “si me das, te doy”.

¿Cuándo se cometen actos de corrupción?

Cuando se nombra a una persona para desempeñar un puesto para el que no está preparada, cuando el ciudadano ofrece al policía un dinero para evitar la sanción y cuando el agente lo acepta, cuando el trabajador asiste tarde a sus labores sin razón justificada o justificación inventada, cuando el  jefe permite que el subalterno no cumpla con sus funciones o atribuciones, cuando en el presidio se permite a los internos tener prerrogativas, cuando alguien ofrece granjerías a cambio de  obtener un servicio que la otra persona está obligada a brindar, cuando el funcionario condiciona cualquier gestión a cambio de obtener beneficios económicos, físicos, emocionales o de cualquier otra índole, cuando el trabajador en horario de labores realiza otras actividades que no están relacionadas a la institución que le paga, cuando el médico le vende a alguien una certificación con la que éste justifica su inasistencia a sus labores o para otros fines, cuando se prioriza a un familiar aunque no llene los requisitos para desempañar una labor determinada, cuando un representante del Estado convoca a la población a optar a una plaza a sabiendas de que ésta  ya se ha asignado a un pariente, o al pariente de otra persona que es amiga, cuando un funcionario de alto o bajo rango entra en componendas, para que determinada persona o institución le preste servicios al Estado a cambio de regalías, cuando se nombra a un embajador para representar al país, por el dinero que ha recaudado o aportado a favor de determinado grupo político, cuando una beca se asigna al amigo, conocido o familiar, en lugar de al que más lo necesita o tiene mayores méritos, cuando se acaparan los puestos de trabajo y no se cumple cabalmente con ninguno (nadie puede servir a dos amos), cuando  se encubre a los subalternos o a los jefes, cuando alguien trabaja por ejemplo dos horas pero cobra cuatro, cuando se sobrevaloran los precios de los servicios u obras de infraestructura, cuando el estudiante le pide favores a su profesor y cuando éste accede, cuando alguien compra un título y cuando el otro lo vende, cuando el dinero del erario nacional se utiliza para beneficios personales, familiares, gremiales o de cualquier otra naturaleza, cuando en el deporte se selecciona a alguien por ser familiar o amigo y no tanto por sus habilidades deportivas, cuando en una emergencia se canalizan los aportes y las ayudas a los familiares y/o amigos y no a los más afectados, cuando el juez parcializa su criterio jurídico a favor del delincuente (porque tiene cómo pagarle el favor) y no a favor del inocente, cuando un funcionario acepta o exige el soborno y cuando el otro lo complace, cuando se utilizan los bienes de la institución con la que se trabaja para satisfacer necesidades personales, familiares o de otra índole, cuando el piloto del autobús se queda con parte de las ganancias del día, cuando un empleado del hospital se lleva parte de los insumos para negociarlos fuera del ámbito de trabajo, cuando en un evento deportivo se reportan menos de los ingresos habidos, cuando el religioso utiliza los recursos de la iglesia para su beneficio personal o familiar, cuando se amañan los partidos de fútbol, cuando los deportistas se dopan, cuando en un evento deportivo escolar se incluyen estudiantes que superan la edad permitida, etc., etc.

En síntesis, por más eufemismos que se quieran utilizar para suavizar el término, las acciones de corrupción en grande, mediano o pequeño, son siempre eso, actos de corrupción y PUNTO.El gran problema es que si alguien señala, ataca o manifiesta su desacuerdo con estos hechos, va para afuera, como lo señala muy bien en uno de sus libros el educador Edwin Mejía Palma, “Pórtate bien o tequedas sin chamba”,ejemplos sobran.

Por supuesto que hay muchísima gente a la que no se le ha pegado la pestilencia, ésta debe luchar contra corriente y optar por una nueva sociedad, la esperanza está en estas personas, aunque a veces el futuro se torne oscuro y la esperanza no sea más que una maldición (como sostiene Nietzsche), porque cada vez que hay la oportunidad de cambiar a los funcionarios, renace la esperanza de mejorar, pero andando el tiempo se vuelve a lo mismo, alguien dijo alguna vez que para mejorar el país, “Tal vez habría que cambiar a todas las personas mayores de quince años”.

Finalmente, es urgente que la sociedad retome la vivencia de los valores éticos, morales, humanos, ciudadanos, etc., y de ser posible,  realizar un proceso de purificación interna, para optar a otro tipo de riqueza, como podrían ser los valores trascendentes, espirituales, intelectuales, etc., dado que, tanto el dinero como los bienes sirven para vivir, pero no son lo más importante y porque al final de nuestros días, nos iremos de este mundo, tan pobres como llegamos.

 Eduardo Curruchich

Comments: 0

Your email address will not be published. Required fields are marked with *