DIALÉCTICA DE LA EDUCACIÓN DEL SIGLO XXI

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DIALÉCTICA DE LA EDUCACIÓN DEL SIGLO XXI

¿COMPETENCIAS PARA LA VIDA O COMPETENCIAS PARA LA MUERTE?

“Cada proyecto de desarrollo conlleva un nivel de destrucción”

                                                                   I Parte

Desde hace algunos lustros, en los sistemas educativos de los países subdesarrollados como el nuestro,  se han puesto de moda las llamadas competencias, a pesar  de que en la mayoría de los países desarrollados,  estuvieron de moda hace más de medio siglo, según Francoise Ropé, este término designa “un conocimiento inseparable de la acción, asociado a una habilidad, que depende de un saber práctico”, dicho de otra manera, las competencias “designan las capacidades para realizar una tarea con la ayuda de herramientas materiales y/o instrumentos intelectuales”. En palabras más entendibles, la competencia “es aquello por lo cual las personas son útiles en la organización productiva”.

La dinámica de las competencias en el sistema escolar actual, renuncia a la lógica de los conocimientos e impone la lógica de las competencias, en este nuevo contexto educativo la tarea principal que se le encomienda a la escuela es la de preparar a los futuros trabajadores a adquirir las habilidades prácticas y versátiles como leer, escribir y realizar cálculos matemáticos elementales, renunciando a las capacidades más profundas como  analizar, confrontar, criticar, pensar, etc., en el mejor de los casos, no se suprimen los saberes, pero , se enseña a no ver en estos más que herramientas o medios operativos para resolver problemas de carácter productivo o empresarial.

De forma sutil, la escuela prepara a los futuros empleados para que sean  afines  al mundo  empresarial, en el afán de dar respuesta a las inquietudes de los estudiantes de cómo podrán enfrentar el mundo que los espera con los brazos abiertos para devorarlos, el sistema acaba por disminuir los saberes y los conocimientos, tanto en cantidad como en calidad (sobre todo en el segundo aspecto), en este nuevo modelo educativo, con la lógica de las competencias como estandarte, se  priorizan las capacidades y cualidades inmediatamente útiles al desempeño de las personas como trabajadores, no así los conocimientos de intelectualización, que son siempre útiles para entender las situaciones sociales  más complejas, tales como la injusticia, opresión, desigualdad,  racismo,  corrupción, violencia,  nepotismo,  narcotráfico, capitalismo salvaje, etc.

El mundo de las competencias discurre paralelo a la ideología que subyuga la política educativa, a una política de adaptación al mundo de la gran empresa y del mercado, lo que a la vez provoca la pérdida de autonomía tanto de la escuela como de la universidad.

El mercado ha convertido a la educación superior en una maquiladora, una fábrica del saber eficaz, y la condición para poder continuar en ella es  que los individuos se mantengan permanentemente en cursillos, talleres, capacitaciones, diplomados, estudios formales de nuevas carreras o niveles superiores de la profesión ya adquirida, créditos que  de igual manera se devalúan constantemente, en otros términos, en el actual mundo de competencias las personas deben correr permanentemente y  a toda prisa para poder permanecer en el mismo sitio, so pena de ser sobrepasadas por los conglomerados que hacen fila, esperando una oportunidad laboral mal remunerada pero urgente y necesaria, no para vivir con dignidad, sino simplemente para sobrevivir, el peligro de conformar  el grueso de los desempleados es cotidiano.

Algunas interrogantes: ¿Qué se promueve a través de las competencias? ¿Quién o quiénes diseñan y deciden las competencias que  enseñan la escuela y/o la universidad? ¿Qué efectos tienen sobre la naturaleza, la enseñanza de las competencias actuales?

Traducido a situaciones reales, las competencias enseñadas y aprendidas, incluye la guerra de todos contra todos, en esta batalla se debe llegar a donde sea y obtener lo que sea, a base de lo que sea y de la forma que sea, así en el campo laboral, (para citar un solo caso) detrás de cualquier puesto de trabajo, hay decenas, cientos, quizás miles de interesados que luchan de manera denodada, para quitárselo al compañero, jefe, conocido o vecino, para tal fin se vale de todo tipo de medios y artimañas; calumnias, empujones, patadas, rasguños, mordidas, golpes traperos, etc.

Técnicamente, las competencias son diseñadas por académicos e intelectuales de alto perfil, dígase, psicólogos, filósofos, sociólogos, científicos, etc., quienes en contubernio con los detentadores del poder económico las bosquejan, diseñan, e  incorporan a las mallas curriculares para finalmente trasladarlas  a los ministerios de educación o instituciones de educación superior.

La fase de ejecución corresponde a los docentes, quienes simplemente deben cumplir con el sagrado deber de socializarlas en el estudiantado, por medio del proceso enseñanza –aprendizaje, todo el embrollo aterriza en el campo laboral y como es obvio, el rédito vuelve a los diseñadores primarios organizados en  grupos  empresariales, cámaras de comercio, cámaras del agro, consorcios, clústeres, et

   Eduardo Tuyuc C.

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