El espejismo de la independencia

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Tanto la primera como la segunda guerra mundiales, fueron originadas por razones de idéntica naturaleza, así, por ejemplo, la primera conflagración mundial perseguía como objetivo principal un nuevo reparto de las colonias, en tanto que, en la segunda, el imperialismo alemán se trazó como objetivo esencial, ya no sólo de conquistar y colonizar pueblos, sino implantar su dominación sobre las metrópolis europeas, es decir, de sojuzgar toda Europa. Concluida la segunda guerra mundial, el capital monopolista norteamericano se propone establecer su dominio bélico, económico y “cultural” sobre todo el mundo, objetivo que ha logrado abundantemente hasta la fecha.

El imperialismo del norte, cual pulpo de incontables tentáculos extiende su influencia  primero sobre  sus vecinos y luego sobre las demás áreas geográficas de todo el mundo,  somete (esclaviza) a cuantos países se le ocurre y, asistido por instituciones de  gran capacidad económica o política como el Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional, Organismo Mundial de Comercio, ONU, OEA, etc., viola países, implementa guerras aquí y allá, somete, quita o pone gobiernos según su conveniencia, logrando  por una parte la implantación de una nueva forma de esclavitud global y por otra, convirtiéndose en gendarme mundial.

La oligarquía financiera fragua a la sombra de Wall Street los mayores males de los países pobres y/o invadidos, a la vez que influye directamente sobre la política interior de los mismos. Una vez establecida su dominación sobre los Estados sometidos al orden, se inmiscuye en los asuntos internos implantando regímenes opresivos, reaccionarios y exigiendo que se persiga a las fuerzas poblacionales democráticas. Por otra parte, la economía de los países “democratizados” pierden su independencia y deben ser sometidos al nuevo orden mundial, que en esencia consiste en privatizar los bienes y recursos estatales, en detrimento de los más desposeídos.

Con la imposición de este nuevo orden mundial, los Estados pierden tanto su soberanía, como su independencia, palabras que se ponen de moda en los discursos tradicionales del mes de septiembre en el país de la eterna primavera. Entonces, ¿Cómo Guatemala puede llamarse independiente, cuando depende absolutamente de las órdenes que vienen del norte? Por otra parte, el discurso desgastado de que el país es “Libre”, “Soberano” e Independiente”, ¿Qué significado tiene?

En la dinámica del mundo actual, palabras como independencia, patria, soberanía y libertad, son expresiones vacías, palabras que han envejecido y, consecuentemente son “lógicas” la restricción de la independencia de los Estados, la invasión y violación de sus territorios, la imposición a sangre y fuego de la “democracia”, la compra de material armamentístico por parte de los países sometidos al orden, de igual manera son “normales” y aún “necesarias” las acciones de  adoctrinamiento e ideologización de las fuerzas militares y civiles para la represión en caso de necesidad, etc.

Entonces ¿Somos independientes? Ni lo fuimos en 1821, ni lo somos ahora.

Actualmente, la mayoría de los Estados carecen de independencia, de la misma manera que carecen de autonomía, libertad y soberanía, la pérdida de independencia obedece principalmente porque, de una u otra forma el “dios” dinero nos ata, las deudas nos esclavizan y sobretodo compromete el porvenir de las futuras generaciones, por ejemplo y Según el Minfin, (Ministerio de finanzas) el Estado guatemalteco al mes de septiembre del año 2018 tenía una deuda de 141 mil 113 millones de quetzales, misma que solo en caso de no adquirir más deudas, sería pagada en 36 años, es decir, se terminaría de cancelar en el año 2054. El pago del adeudo hasta el año 2054 sería de 209 mil 981 millones de quetzales, porque incluye el capital más los respectivos intereses y comisiones.

¿A quién le debemos?

Principalmente al Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Banco Internacional de Reconstrucción (BIRF) y el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE); en total se les debe a 17 organismos Internacionales de los cuales se ha recibido préstamos.

Para el presente año (2019), el Minfin tiene proyectado adquirir una nueva deuda por la cantidad de 17 mil 881 millones de quetzales para pagar los préstamos de años anteriores. Sumados los 141 mil 113 millones del año pasado a la nueva deuda, hacen un total de 158 mil 994 millones de quetzales, si hipotéticamente fuéramos 14 millones 901 mil 286 habitantes (según los datos del último censo de población),  cada uno (desde el niño de un día de nacido, hasta la persona más longeva) debería pagar la cantidad de 14 mil quetzales.

Por otra parte, el hecho de cada gobierno adquiera nuevas deudas con los organismos internacionales, garantiza que las generaciones aun no nacidas, ya tienen sobre sus hombros grandes deudas, por los bienes que no disfrutarán. Entonces, ¿nuestro país es independiente?

Para el presente año del total de la deuda, el Minfin se propone pagar la cantidad de 9 mil 455 millones en concepto de intereses y comisiones (equivalente al 68.32%) y 4 mil 384 millones de quetzales (31.68%) estarán destinados para pago de capital.  Como puede verse, la mayor parte corresponde al pago de intereses y comisiones, de igual manera, el Estado adquirirá más deuda de la que pagará.

¿Qué razones hay para endeudarse?

La deuda que los gobernantes adquieren es (teóricamente) para cubrir el déficit presupuestario, es decir, Para completar los recursos necesarios para la construcción de escuelas, hospitales, puestos de salud, carreteras, etc., y que los impuestos que recibe el Estado no son suficientes para cubrir.

Finalmente y en las actuales circunstancias económicas y geopolíticas, debemos admitir que la independencia y la libertad como tales, no dejan de ser ideales o quizás utopías que la humanidad jamás podrá conquistar plenamente, que los términos independencia y libertad no son sino parte del lenguaje utilizados como herramientas de control y enajenación, para justificar, la pobreza, mantener la inanición colectiva para no rebelarse contra el estatus quo y peor aún, para naturalizar la injusticia, la opresión, la esclavitud y todas las lacras sociales propias de la mal llamada “modernidad”.

Eduardo Tuyuc C.

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