“Excelentísimos dignatarios” ¡Siéntanse como en casa!

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Perspectiva Invertida

Entre ayer y hoy, 15 y 16 de noviembre de 2,018, se celebra en Antigua Guatemala, Sacatepéquez,  la XXVI Cumbre Iberoamericana; evento bienal que reúne a más de una veintena de dignatarios de diecinueve países de nuestro continente (Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, Cuba, Chile, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Uruguay y Venezuela) y tres de la península ibérica (España, Andorra y Portugal); países que mantienen en común fuertes vínculos culturales, históricos y económicos.

Como en cada reunión, en esta oportunidad la declaración lema de la Cumbre se enmarca en “Una Iberoamérica próspera, inclusiva y sostenible”; cuya teórica e idealista finalidad radica en “mejorar la vida de las personas de cada uno de los países miembros, a través de la contribución y concertación de acciones que se enmarcan en programas de cooperación que apoyan el desarrollo, la educación, salud y nutrición, programas para la juventud y la mujer, becas para los estudiantes, programas en ciencia y tecnología, emprendimiento y cooperación de empresarios, entre otros”.

Teniendo la certeza que las articulaciones, negociaciones y consensos entre países son dinámicas necesarias para buscar y promover el progreso y desarrollo de los Estados, cabe reflexionar y cuestionar el propósito, avances y logros que esta reunión ha conseguido en las últimas décadas desde su gestación en 1991, así como evaluar a quienes realmente ha favorecido estos intercambios y alianzas diplomáticas, así como el rol que los dignatarios protagonistas de este encuentro han jugado en sus diferentes países.

En esta edición, la prosperidad, inclusión y sostenibilidad parece ser la ruta sobre la cual los jefes de Estado ratificarán compromisos; dignatarios que en su mayoría enfrentan una desaprobación altisonante, no solo en sus respectivos Estados, sino además, a nivel internacional, tal el caso de Daniel Ortega en Nicaragua quien es señalado como causante de una brutal represión que ha cobrado la vida de alrededor de quinientos nicaragüenses y decenas de encarcelamientos y criminalización de protestas ciudadanas, acciones que clarifican indicios dictatoriales en la región.

Por otra parte, el presidente hondureños Juan Orlando Hernández enfrenta fuertes críticas, tanto por la crisis migratoria que se gestó en los últimos meses por el éxodo de miles de sus connacionales hacia Estados Unidos, así como fuertes señalamientos de fraude electoral, abuso de poder, corrupción, entre otros.

México, Brasil y Venezuela, afrontan así mismo sus propias sombras y contradicciones, países en los que la polarización y los desaciertos políticos económicos ensanchan los problemas estructurales; ni que decir de Guatemala, cuyas decisiones gubernamentales han expuesto una agenda muy marcada que se aleja de lucha contra actos impunes y corruptos.

¿Cómo hablar de prosperidad, inclusión y sostenibilidad en naciones cuyos gobiernos no demuestran compromiso hacia sus ciudadanos que demandan seguridad, justicia y garantía de servicios básicos? ¿Cómo hablar de riqueza, aceptación y sustentabilidad en un país donde se asesina a niñas con deliberación, donde saquear las arcas estatales es un arte institucionalizado y legitimado, donde se criminaliza y mata campesinos e indígenas por defender sus territorios, donde se invierte más en balas que en educación?

¿Cómo comprometerse a crear bienestar general, tolerancia y equilibrio productivo cuando los propios gobernantes iberoamericanos abusan de sus posiciones de poder favoreciendo a sectores exclusivos y a élites corporativas en detrimento de la población, de su entorno y de los bienes naturales?

Bienvenidos a Guatemala “excelentísimos dignatarios”, ¡Siéntase como en casa! Porque si en su país la impunidad, el pillaje, la represión, la pobreza, la desnutrición, la migración, el totalitarismo, la falta de voluntad política para resolver los problemas nacionales, entre otros males, son factores que enfrentan; acá también vivenciamos las mismas situaciones; eso sí, con un sutil descaro de saqueo y aprovechamiento de recursos estatales, a pesar de que nuestros funcionarios son los mejores pagados a nivel iberoamericano. De ahí que prosperidad, inclusión y sostenibilidad sea una realidad para pocos y una ficción para muchos. ¡Siéntase como en casa!

Gabael Otzoy

@ogabael

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