LA TELEVISIÓN

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Se atribuye al ingeniero escocés John Logie Baird, la invención de la televisión en el año 1926, esta cajita del diablo, se ha convertido en los últimos cincuenta o sesenta años, en el principal medio de lavado de cerebro en masa, locura colectiva y manipulación inteligente, a través de la T.V. se nos presentan películas, música, concursos de belleza, propaganda política, propaganda comercial, etc., constituyéndose en el medio más eficaz para promover la cultura de masas y sirviendo esencialmente como medio de condicionamiento y control psicológico de la sociedad.

En la TV, las imágenes, símbolos  y palabras pasan tan rápidamente que no hay tiempo para la reflexión, debido a que las percepciones desbordan los sentidos, atrofian las capacidades cognitivas de la mente y vuelven irracionales a las personas. Frente a tantas imágenes, la mente se hace cada vez más débil, las personas se vuelven neuróticas y finalmente se frustran o simplemente pierden el interés de tener que pensar. Por otra parte, el tiempo que las personas pasan frente a la televisión, las vuelve pasivas, enajenadas, se diría narcotizadas,  y es que efectivamente, la cajita del diablo es como una droga adictiva; estudios neurológicos sustentan que, ver TV de manera habitual y por períodos largos, dañan la capacidad cognitiva, debido a que desactiva el sistema nervioso del hombre, en otras palabras, ver TV, idiotiza y  vuelve Zombis a las grandes masas, obviamente que estas inmensas masas de zombis viven felices en su mundo, construyendo el Estado totalitario, que les es impuesto desde arriba y que sin mayor esfuerzo contribuyen  a edificar,  como bien lo señala Aldous Huxley  en su célebre libro “Un mundo feliz”  “Un Estado totalitario realmente feliz sería aquel en el cual los jefes políticos todopoderosos y su ejército de colaboradores pudieran gobernar, una población de esclavos sobre los cuales no fuese necesario ejercer coerción alguna por cuanto amarían su servidumbre”.

La técnica avanzada de esclavitud mental, impuesta a la sociedad moderna a través de la TV, cumple perfectamente su papel, sobre todo en los niños, a quienes este medio moldea, condiciona e ideologiza con sus programas comics, fantásticas y por supuesto caricaturescas y belicistas, en promedio los países “desarrollados” se pasan frente a este aparato, entre 3 y 5 horas, unos datos más específicos son los siguientes: un ciudadano medio de USA se pasa frente a la TV. Casi 6 horas, estadísticas de la Ofcom publicadas por el periódico británico The Telegraph, indican los minutos diarios que los habitantes de algunos países permanecen frente a la TV australianos 264 minutos,  italianos 262, polacos, 260, España y Rusia 239, Suecia 153, China 157, Corea del Sur 196 y Países Bajos 200.

Por su cobertura, dinámica y metodología, la TV tiene la capacidad de crear comunidades globales estandarizadas y uniformes, a pesar de que aun no se logra que esta comunidades sean el fruto de un solo óvulo, según el pensamiento de Huxley, y es que el efecto de la TV sobre la mente, llega a situaciones insospechadas y perversas que la mayoría de los mortales ignora; la costumbre de ver televisión provoca la destrucción de la capacidad de las personas de realizar actividades cognitivas críticas, enajena al televidente al extremo de creer que lo real, es lo que ve en la TV mientras él, o ella se convierten en algo irreal, en otros términos, frente a la televisión, nosotros mismos nos volvemos desconocidos para nosotros mismos, dicho de otra manera, ver televisión nos vuelve tontos. Adicional, la TV es un perfecto distorsionador del núcleo familiar, un excelente agente del sistema consumista y un brillante auxiliar del poder económico, que por su medio difunde todas las novedades del presente y del futuro.  El sistema propagandístico a base de repetir una y mil veces la palabra compra, compra, compra; la idea se inocula en el cerebro y las personas desprovistas de inteligencia, en una palabra, convertidas en autómatas acuden a los sitios recomendados y compran compulsivamente hasta lo que no necesitan.

Por otra parte, la televisión como otros medios de comunicación masiva, es perniciosa debido a que el mayor tiempo se dedica a publicar  hechos que no son del interés del público en general, que si el artista o la artista tal, se divorció del fulano o la fulana y al día siguiente contrajo nupcias con su vecino o con su perro, que si las fulanas son lesbianas, que si el fulano se salió del closet, que si los menganos practican una nueva pose para hacer el amor, que si el pendejo o perencejo se casó con su tía, que si el vecino del presidente es afeminado, que si se le atrofió cuando era niño, que si la fulana tiene como mascota un unicornio azul, verde, rojo o de otro color, que si la artista tal no usa ropa interior o que si sólo usa de color rojo, que si la fulana está embarazada del cuñado o del pastor o del párroco, en fin, nada de esencial, absolutas trivialidades. Ni qué  decir de las imágenes grotescas de violencia, que de manera repetitiva presentan los noticiarios, o el servilismo del que se hacen gala cuando los gángsters  del FMI,  BM, USAID, OMC, BID, etc., realizan visitas oficiales o de cortesía a los gobiernos de los distintos países, que en definitiva no tienen nada qué ver con la cortesía, sino con la implantación de nuevos impuestos, eliminación de servicios sociales, o la sugerencia (imposición) de cambiar tal ley, o tal funcionario no afín al “sistema democrático”.

¿Qué ocurre en el cerebro cuando vemos televisión?

Como la explicación del tema debe ser muy técnico, lo enfocaremos desde la postura de Daniel Estulin, que sobre el tema “La televisión” dice: “Una de las cosas que ocurren cuando vemos la televisión es que el hemisferio derecho del cerebro está el doble de activo que el izquierdo. Lo cual en sí ya es una anomalía neurológica. El cruce del izquierdo al derecho libera un torrente de los opiáceos naturales del organismo, las endorfinas, que a su vez comprenden la beta-endorfinas, y las encefalinas. Las endorfinas tienen una estructura idéntica a la del opio y sus derivados (morfina, codeína, heroína, etcétera). En otras palabras, la televisión funciona como un sistema de suministro de drogas de alta tecnología, y sus efectos los sentimos todos. Otro efecto que tiene ver la televisión es que las regiones superiores del cerebro, como la zona media y el neocórtex, quedan inactivas y la mayor parte de la actividad se desplaza al sistema límbico, la región inferior del cerebro. El cerebro inferior o reptiliano se limita a reaccionar al entorno utilizando programas de respuesta profundamente imbricados en el sistema, del tipo<<lucha o huye>>. Además, estas regiones inferiores del cerebro no saben distinguir la realidad de las imágenes inventadas (una tarea que realiza el neocórtex), de manera que reaccionan al contenido de la televisión como si éste fuera real y liberan las hormonas correspondientes, y así sucesivamente. Diversos estudios han demostrado que, a la larga, un exceso de actividad en las regiones inferiores del cerebro causa la atrofia de las regiones superiores.  Ahora bien:

¿Sabe quiénes son los artífices de toda esta manipulación?

Lo invito a investigarlo, se sorprenderá de grandes personajes que la escuela o la universidad nos  han enseñado a admirar, pero que no son lo que nos han dicho que son, especialmente porque no nos enseñaron su lado oscuro.

                                           Eduardo Tuyuc Curruchiche

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