-Entrelineas-Las radios comunitarias

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Las quejas contra los medios de comunicación tradicionales, es algo que escucho desde hace muchos años y cada una de esas críticas tiene razón: hay tanto que cubrir que a veces los periodistas olvidamos lo más importante por lo más impactante.Aunque se hable de que las noticias “venden” periódicos, la realidad es que lo que “vende” es la noticia en sí, porque la población está ávida de estar informada de todo lo que ocurre a su alrededor.

Por eso es importante la existencia de los medios tradicionales, porque cada uno de ellos le dará la visión parcializada, si así lo quiere ver, de lo que acontece a nivel nacional e internacional. Eso hace que alguien que lee un periódico esté informado de los eventos que sacuden el país o el mundo. Igual ocurre con quien ve noticias en televisión.

Dicen algunos que los medios responden a los intereses de los empresarios, otros que se alinean con los gobiernos de turno, alguien más exclamará que es la “izquierda” la que tiene el control de lo que se lee, se escucha o se ve. Aquí, entonces, hay para todas las opiniones porque eso forma parte de la libertad de expresión. Además, que en el caso de los diarios, nadie los obliga a comprarlo y si lo hacen es porque le gusta la línea editorial de cada uno de ellos. Igual pasa con los medios radiales y televisivos. Cada quien ve lo que quiere.

Criticas siempre se darán hacia los medios de comunicación tradicionales. Lo que sí hay que tener en claro es que, para los periodistas nacionales, son fuentes de trabajo, como pueden ser otros empleos en el sector privado. Los medios son de capital privado y hay que tenerlo en claro, porque se convierten en fuentes de vida, de sobrevivencia personal y familiar.

Eso sí: es un compromiso con Guatemala y su gente, el trabajar en un medio con responsabilidad y entrega. Y, sobre todo, con mucha ética para no caer en actos de corrupción. Cuando el periodista es corrupto, pierde la calidad moral de criticar a quien lo es.

Hay cosas que es necesario puntualizar, porque no es lo mismo si un medio es del Estado o de la Universidad. Estos medios no son comerciales, porque funcionan a través del pago de los impuestos que todos tributamos cada mes.Ellos no salen a la calle a buscar pauta comercial para sobrevivir. Por eso, la línea editorial del medio oficial, tendrá vida por un solo sentido: defender las políticas del Estado, aunque estén equivocadas. ¿Se imaginan un director del Diario de Centroamérica criticando con libertad al presidente Jimmy Morales o a los ministros de su Gabinete?

Que lo podrá hacer, claro que sí. Pero cuándo tiempo piensan que durará en ese cargo, hasta que le llamen la atención y le digan que si ya se dio cuenta que ese medio es del Gobierno y no de un empresario cualquiera. Igual ocurre con los medios que la USAC tiene. Imposible que desde allí se hable mal o se critique al Rector. Lo cierra de inmediato o manda a volar al responsable.

En los medios privados, a pesar de todo lo que se habla, sobre todo aquellos que no tienen ni la más mínima idea de cómo funcionan, y solo repiten como loros lo que han escuchado de otros desinformados, hay libertad de prensa y de expresión. Pero como todo en la vida: hay sus excepciones, con medios que no permiten esa libertad ni siquiera a sus propios reporteros, algo que está más que visto para quién quiera ver.

Abran las páginas editoriales de los medios escritos del país, y encontraran las diferentes posturas de sus columnistas, de los cuales la dirección del medio puede no estar de acuerdo, pero los deja escribir lo que les da la gana.

Para mí es importante que las personas de este país sepan diferenciar a cada medio y no los meta a todos en la misma canasta.  Hay para todos los gustos y cada uno cumple su función a su manera, a la forma en la que se lo permiten las circunstancias y los intereses que defienden, lo cual es válido y debe de entenderse como algo que se da en Guatemala y el mundo.

Lo no se vale es que esos medios se pongan al servicio de los corruptos y de aquellos personajes de la vida nacional que se dedican al robo descarado no solo de las ilusiones de la gente, sino de su bienestar. En Estados Unidos los medios de comunicación toman la decisión de apoyar a uno de los dos candidatos a la presidencia. Y lo hacen de manera abierta y firme. Eso sí, ello no afecta la línea informativa.

Lo que quiero decir es que a través del editorial se dice a quién se apoya, pero en las noticias no existe ningún cambio. Esto se acepta en ese país porque tienen más credibilidad de esa manera, y no como se practica en Guatemala.

Aquí hemos visto como se apoya bajo la mesa a los candidatos a la presidencia y las alcaldías, ellos presidente y alcaldes, luego tendrán que devolver el “favor” cuando estén gobernando. Todos lo saben, pero nadie dice nada. Al contrario, siguen consumiendo esos mismos medios que los engañan y los ponen al servicio de los partidos políticos, de manera sutil pero efectiva.

Siempre he dicho que, en foros, reuniones privadas o públicas, se debe mencionar los nombres de los medios de comunicación que no cumplen con su verdadera función. Generalizar es lo más fácil y a veces se esconde de esa manera la valentía que debería de existir para decir las cosas por su nombre. Algo que nos hace libres es decir las cosas como son y no como los demás quieren.

Vayamos ahora a las radios comunitarias. Esos son los verdaderos instrumentos desde donde las poblaciones pueden realmente hacer el ejercicio de la libertad de expresión y de comunicación sin ningún problema. Allí solo debe regir la libertad de conciencia, porque la mayoría, no viven de los anuncios ni de la publicidad ni del dinero que se consigue de manera ilegal.

Tampoco tienen la presión de los alcaldes, de los gobernadores o de los diputados departamentales, que se convierten, los tres, en verdaderos amos y señores de los lugares donde conviven con la miseria, el dolor y el olvido de su gente.

Sé que hay muchísimos enemigos para que las radios comunitarias puedan trabajar en paz y que sean una realidad en todas las comunidades. Los enemigos de estas radios se pueden contar por docenas.  Lo que importa es que esos jóvenes que han tomado la decisión de hacer viva la posibilidad de estar trabajando en una radio comunitaria, sigan adelante y no desmayen. Nadie dijo que, para gente como nosotros, la vida iba a ser fácil y que se nos darían las cosas por inercia.

Solo el trabajo diario y bien hecho, nos hará libres. Eso sí, hay que prepararse para servir de la mejor manera a las comunidades que nos vieron nacer. No hay otra manera. Hay que ser un profesional de la comunicación, aunque vivamos sin los recursos necesarios.

A esos muchachos que luchan cada día por comunicarse con su propia gente, les sugiero que no dejen atrás su educación. Es importante que recuerden que en esto de ser comunicador hay dos formas de llegar a serlo: una por la educación formal y la otra por nuestro propio y genuino esfuerzo. Hay que leer. Hay que ser un lector de libros lo que hará que mejore la redacción y la persona sea más culta. Hay que trabajar duro y constante y hacerlo por amor, no por interés.

Ustedes tienen la gran oportunidad de hacer eco de todo lo que bueno y lo malo que ocurre a sus alrededores. Sean la voz de quienes no la tienen, la perdieron o les es difícil ejercer ese derecho. Denuncien la corrupción de sus autoridades cercanas, no permitan el silencio ante la injusticia. Hagan lo que los medios de comunicación tradicionales no hacen por la distancia, por el tiempo, por dejadez, por lo que sea.

Ah, y lo mejor que pueden lograr es dejar de quejarse de que los medios no los toman en cuenta. Hagan ustedes la labor que ven que no hacen los periodistas que viven de esta profesión, la más hermosa del mundo.

Haroldo Sánchez

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