Septiembre mes de la ¿INDEPENDENCIA?

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Con la llegada del noveno mes del año, (y aún antes) en el ambiente escolar y a nivel general, renace el “fervor patrio” banderitas en  los autos, en las viviendas, oficinas públicas, escuelas, etc., bandas escolares retumban por todos lados y a toda hora, los medios de comunicación  hacen alarde de civismo, en las escuelas se programan actividades para llevar o traer la antorcha de la “libertad”, de “la independencia”, los propietarios o administradores de establecimientos educativos privados, movidos por aumentar las ganancias  venden a los estudiantes uniformes de gala, instrumentos, guantes, gafetes, y toda la parafernalia relacionada a la fecha; el comercio abre de par en par sus puertas para vender todo cuanto tenga que ver con el 15 de septiembre, se rememora a los “próceres”, cual héroes a quienes el país les debe el gran acontecimiento de la “independencia”, el civismo al más alto nivel está de moda y por la misma razón, los maestros aprovechan la ocasión para enseñar a los “alumnos” (“los sin luz”) que la independencia fue y sigue siendo uno de los hechos más importantes en la historia del país y por lo mismo “se debe celebrar”, que a los próceres se les debe admirar, respetar y rendir honores, se promueven desfiles, (eufemísticamente llamados caminatas cívicas) las diversas autoridades difunden discursos con palabras rebuscadas para hacerlas más convincentes, aunque no sean más que demagogia ocasional.

El recordado académico Adrían Recinos, en una de sus citas sobre la historia de Guatemala dice: “No es justo esperar a que vengan los extraños a enseñarnos lo que hay de bello en nuestra propia tierra y de interesante en nuestra historia. Si yo fuera maestro de la niñez enseñaría a mis alumnos a amar el suelo en que nacieron, no con himnos y músicas que hacen divagar el espíritu, sino con el estudio prolijo de la geografía y la narración verídica de los hechos históricos acaecidos en el país”.

Para el presente caso, si el sistema educativo enseñara la historia apegado a la verdad, los docentes enseñarían que los promotores de la susodicha independencia, (los mal llamados próceres) no buscaban sino satisfacer sus personales intereses, que la supuesta independencia es un mito, que la enajenación a la que somete a la niñez y juventud para celebrar la fecha es un acto perverso y premeditado, que historiadores serios dicen que no sucedió lo que los medios y el sistema dicen que sucedió, que en vez de celebrar debiéramos conmiserarnos, por la farsa con la que se rodea tal acontecimiento y de lo cual no podemos sentirnos orgullosos.

Algunas citas textuales de historiadores nacionales, como las siguientes pueden ilustrarnos sobre la temática: “La verdadera independencia en aquella época se hubiera dado si los cambios hubieran sido profundos para una vida mejor” Horacio Cabezas (Fundación para la Cultura y el Desarrollo, 2002). “Lo que se enseña queda en lo anecdótico y en personajes. Se omite profundizar en los verdaderos hechos” Gustavo Palma, (Asociación para el Avance de las Ciencias Sociales en Guatemala, 2002). “A los niños hay que explicarles que la independencia fue un movimiento urbano, y no de todo el pueblo”, Jorge Luján (Universidad del Valle de Guatemala, 2002). “La independencia es una cuestión simbólica. España dejó su forma de vivir en Guatemala” Oscar Peláez, (Centro de Estudios Urbanos y Regionales de la Universidad de Guatemala”, 2002). “Lo determinante en la independencia fueron los intereses económicos”, Jorge Luján. “Uno de los mitos más grandes es hacer héroes a gente que en el momento de la emancipación tenía intereses muy particulares”, Horacio Cabezas.

Ahora bien, ¿qué significa independencia? La RAE (Real Academia de la Lengua Española) define la palabra independencia como: “Libertad, especialmente la de una Estado que no es tributario ni depende de otro”.  Hace 198 años se firmó el Acta de “Independencia de Centro América”, desde entonces, los guatemaltecos han crecido con la idea de que aquel acontecimiento fue un grito de libertad, la escuela como medio idóneo para idiotizar a la población, así como docentes irresponsables siguen con el esmero de de cumplir con la exigencia impuesta por el Estado, para recordar la efeméride que a la larga no es más que una farsa, en tanto que descuidan elementos más importantes y esenciales para una formación patriótica que fortalezca la identidad guatemalteca como país  multiétnico, multicultural y plurilingüe.

Un poco de historia

Se dice que Cristóbal Colón descubrió América a finales del siglo XV (1492), esto es un decir, porque ¿acaso los habitantes de estas tierras no habían visto las montañas, lagos, ríos, mares, etc., que Colón vio por primera vez? Derivado de este hecho, España ejerció desde ese entonces el control sobre los pueblos de América; en el caso de Centro América, este dominio duró desde 1524 hasta 1821. Durante casi tres cientos años la forma de vida de las poblaciones aborígenes fue modificada, la iglesia católica trató por todos los medios de abolir la espiritualidad y prácticas religiosas de estos pueblos, el invasor  impuso a sangre y fuego la castellanización, fue destruida la organización social, a los indígenas les expropiaron sus tierras, fueron convertidos en esclavos, marcados como ganado, etc., la incontrolable rapacidad del hombre blanco impuso sobre los habitantes de estas tierras, el pago de impuestos, parte de los cuales eran enviados a la corona y parte para enriquecer a los criollos, consecuencia de ello hizo que la inmensa mayoría del pueblo sobreviviera en la pobreza y la miseria.

Habiéndose enriquecido el criollo a base de esquilmar al “indio” y no satisfecho con enviar periódicamente los correspondientes impuestos a la corona, que por un lado era ajena a los trabajos y esfuerzos para colectar dichos impuestos y por otro, la lejanía de dicho reino y sus autoridades, el camino para el “criollo” (que por otra parte se consideraba español) era buscar el rompimiento con la corona y de esta manera quedarse él con toda la riqueza obtenida como fruto de los impuestos. Llega así la fecha del 15 de septiembre de 1821, en que un grupo de criollos declara y firma la famosa “Acta de Independencia”, para, en menos de tres meses anexarse a México, al imperio de Agustín de Iturbide. Los intereses de los criollos de aquella ápoca son los intereses que mantienen los criollos hasta el día de hoy.

Eduardo Tuyuc C.

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