lunes, mayo 27

VIDA-HTL: Una aplicación que permite diseñar itinerarios fuera de los circuitos turísticos masivos y que abarcan miles de años de historia | Tecnología

La imagen de un olivar, una finca, una zona montañosa o un atardecer en la costa no es un paisaje, es una miniatura, una mínima expresión de algo complejo. El paisaje es una parte del territorio donde la percepción y la interacción humana con él definen qué y por qué somos, hemos sido y seremos. Una sencilla ruta desde el Monasterio de la Certosa de Sevilla hasta el cercano pueblo de Valencina permite explorar más de 4.000 años de historia, desde el arte contemporáneo hasta la prehistoria. Reflejar esta complejidad en una aplicación web fue el reto, monumental en todos sus sentidos, del Laboratorio de Redes de Patrimonio, Turismo y Paisaje de la Facultad de Arquitectura (ETSA) de la Universidad de Sevilla, grupo de investigación que creó el primer desarrollo de una herramienta (VIDA HTL) que permite al usuario crear itinerarios que pasan desapercibidos por estar fuera del circuito urbano y turístico masivo.

“El territorio no es un avión”, resume Mercedes Linares, coinvestigadora del laboratorio HTL, acrónimo de Paisajes de turismo cultural (Patrimonio Turístico Paisajístico). Con estas premisas básicas y complejas, el grupo universitario formado por 21 miembros trabaja desde hace años en el proyecto Smarch (acrónimo de patrimonio arquitectónico y arqueológico inteligente o patrimonio arquitectónico y arqueológico inteligente), un trabajo que permite conectar a especialistas tecnológicos con otros vinculados al patrimonio cultural. De esta relación nació hace dos años el proyecto de desarrollador virtual, la aplicación que permite aplicar y trasladar a los usuarios los resultados de esa interacción.

La iniciativa es una emulsión de turismo y cultura que nace de la enorme riqueza de ambos aspectos y de la situación que afrontan. “En algunas grandes capitales el turismo de masas es excesivo. Llevamos años trabajando en el patrimonio vinculado al paisaje, en la diversificación del turismo y llevarlo allí donde hay un enorme patrimonio desconocido que, además, nos permite explicar la dinámica histórica», explica Antonio Tejedor, investigador principal de el proyecto.

La misión final de la obra es que el resultado sea un dinamizador, un «activador del patrimonio», algo que, según Tejedor, «sea un factor de calidad, de identidad, de valor económico».

Pantalla de inicio de HTL Life.

La financiación inicial (unos 85.000 euros del Ministerio de Ciencia y los fondos Next Generation de la UE) obligó a delimitar en el espacio (73 municipios del bajo Guadalquivir) y en el desarrollo tecnológico este primer germen de un instrumento que, hoy, es un demostrador. que aspira a difundirse con la colaboración de administraciones y universidades. La aplicación es gratuita y el grupo está abierto a compartir su experiencia. “Somos estudiantes universitarios, profesores. Nuestro interés es la investigación”, comenta el arquitecto para excluir un interés comercial en el proyecto.

También dependerá de esta colaboración si la herramienta, ahora accesible sólo a través de una computadora, podrá pasar al móvil. “Es un trabajo difícil que requerirá financiación adicional porque el teléfono móvil no permite ver las capas de información al mismo tiempo”, justifica el investigador principal.

La aplicación tiene otra singularidad relevante respecto a otras con objetivos similares: es colaborativa. El usuario forma parte de ello y no sólo por la posibilidad de diseñar sus propias rutas. Cualquiera que se registre pasa a formar parte de la red para aportar propuestas, sugerencias, informar carencias, incluir servicios complementarios a la ruta o incluso planificar eventos relacionados. De esta manera el círculo se cierra y los bienes vuelven a pertenecer a su principal defensor, la persona.

La aplicación contiene ya el registro de un millar de bienes culturales -arquitectónicos (80%), arqueológicos e infraestructurales- cuyas fichas se han simplificado para facilitar la navegación y adaptarlas a las necesidades del usuario más habitual. Y sigue creciendo. Se va solucionando la falta de información sobre el tráfico fuera de las principales vías de comunicación y constantemente se completa el listado del patrimonio presente en la zona.

La página principal de Vida HTL comienza con un mapa identificando todos los bienes patrimoniales incluidos en la zona, que abarca Sevilla, Huelva, Cádiz y un municipio de Córdoba. La búsqueda avanzada permite seleccionar bienes por municipio, tipología, época histórica, uso previsto, estado de conservación o accesibilidad.

El usuario puede elegir una de las rutas ya preparadas o diseñar la suya propia. Cada uno de los bienes tiene una pestaña específica y permite acceder a una web con información más detallada sobre el patrimonio, conociendo las opiniones de los usuarios y creando un espacio personal con preferencias personales.

Caminos ya definidos en la herramienta Vida HTL.

La propuesta se enmarca en las últimas tendencias en el abordaje del patrimonio. Xiang Zhoy, autor principal de un estudio publicado en Fronteras de la arquitectura del paisajeDestaca que lo que denomina “corredores patrimoniales” representan un “método de conservación sistemática de recursos históricos, culturales y escénicos” que además “proporciona al público espacios lineales continuos para actividades recreativas”.

“La mayoría de los estudios tradicionales sobre la planificación de rutas de corredores patrimoniales se centran en el análisis de las condiciones físicas espaciales, ignorando la percepción pública y los mecanismos de participación”, comenta Xiang Zhoy, quien aboga por “la integración efectiva de los recursos paisajísticos con los comportamientos recreativos públicos y la percepción espacial a lo largo de la ruta”. «. proceso de planificación.

Incorporar o adaptar tecnologías a la experiencia patrimonial también es un aspecto clave. Tobias Höllerer, uno de los directores de Four Eyes Lab, afirma que los efectos de las aplicaciones continúan incluso después de desactivar los dispositivos: “La tecnología aumenta las capacidades humanas de los usuarios: conciencia, nuevas habilidades, nuevas actitudes, nuevas mentalidades. Incluso cuando la tecnología muere, sólo porque la gente ha experimentado con ella, puede ayudar a la humanidad de los seres humanos”.

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