lunes, mayo 27

Torneo Buenos Aires 2024: Una hora de rodaje productivo para Alcaraz | Deportes

En el lógico proceso de adaptación, Carlos Alcaraz redescubre lo que exige el presente, que dice así: ¡Tac-tac! El murciano golpea las suelas de sus zapatos para sacudirse la tierra y asegurar el agarre en el siguiente punto, y a medida que pasan los minutos y los peloteos, el subconsciente recuerda de qué se trata: pensar, deslizarse, fluir. Ya habrá tiempo de sacar el látigo. Ocho meses después, el murciano regresó a los ruedos y en su segunda aparición, nuevamente abarrotada en la pista porteña, dama humedad cuando termina la noche ante 6.000 espectadores, cambia de marcha y reduce finalmente al valiente Andrea Vavassori. El italiano, de 28 años y procedente de la fase de clasificación, aguanta exactamente los 58 minutos que dura el primer set. A partir de ahí, colapsar. El marcador es 7-6(1) y 6-1, que sitúa al español en semifinales.

«Prefiero a (Nicolás) Jarry, porque no quiero enfrentarme a otro jugador de aquí…», bromea el ganador, que en ese momento aún no sabe si podrá enfrentar al chileno este sábado ( no antes de las 22 horas, Movistar+ Deportes) o el local Tomás Martín Etcheverry. Será lo último. De todas formas, Carlitos sale satisfecho, vestido con una chaqueta negra que lo protege del viento que complicó la primera vuelta, un tramo que le puso muy tenso porque su rival (152 del mundo) se desplomó más tarde. Extracto de El Palmar que, tras llegar en la primera jornada, sin dudas ni contratiempos, al partido del jueves contra Ugo Carabelli, su juego ofreció un punto extra de vigor y supo responder a la audacia de Vavassori, condenado por su repentino gesto de decadencia en el mismo. atardonde los buenos funcionan y los promedio tienden a deshacerse.

“En el primer set jugó a un nivel muy alto. Fue difícil ganarle por el viento, fue difícil cambiar de dirección, pero en el segundo bajó su rendimiento y también su saque, y jugué muy bien. Hoy no tuve tantos altibajos, ayer sí. Era más lineal y podía mantenerme concentrado por más tiempo. Me sentí muy bien a pesar de las condiciones, había mucho viento de ambos lados. «Hay que saber gestionar el hecho de ser favorito y tener gente que piensa que hay que ganar», analiza Alcaraz, que el año pasado ganó por primera vez el trofeo de Buenos Aires y que intenta repetir escena. Lo hace, de momento, con buenos argumentos. La efectividad en el saque (80%) contribuye mucho al buen desempeño, y una vez anulada la única posibilidad de break del rival, en el cuarto juego, le aplica todo el peso de la lógica.

Firma así su primera semifinal este año y confirma que en una hipotética final se enfrentaría inevitablemente a un argentino, Facundo Díaz (6-4 y 6-3 contra Dusan Lajovic) o Federico Coria (6-1 y 6-4 contra Dusan Lajovic). Sebastián Báez), mencionado en la primera vuelta del sábado. Paralelamente, Alcaraz observa de reojo la pista de Jannik Sinner en Rotterdam, donde el italiano también accede a la penúltima ronda gracias a la victoria ante Milos Raonic, con el canadiense abandonándose por problemas físicos (7-6(4) y 1-1).

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